Las várices suelen comenzar como venas dilatadas y visibles en las piernas y, en muchas ocasiones, se perciben únicamente como una cuestión estética. Sin embargo, pueden formar parte de una enfermedad venosa crónica que puede evolucionar con el paso del tiempo.
No todas las várices progresan de la misma manera ni todas las personas desarrollarán complicaciones. Aun así, ignorar síntomas persistentes puede retrasar el diagnóstico de un problema circulatorio que conviene evaluar.
Las várices no son solamente un problema estético
Las venas de las piernas cuentan con válvulas que ayudan a que la sangre regrese hacia el corazón. Cuando estas válvulas no funcionan correctamente, parte de la sangre puede acumularse en las extremidades inferiores, aumentando la presión dentro de las venas.
Esta alteración puede provocar inicialmente síntomas como:
- Pesadez o cansancio en las piernas.
- Hinchazón, especialmente en tobillos.
- Dolor o sensación de tensión.
- Picazón.
- Calambres.
- Venas dilatadas y visibles.
En algunas personas, estos síntomas permanecen relativamente estables durante mucho tiempo. En otras, la enfermedad venosa puede avanzar progresivamente.
¿Qué complicaciones pueden aparecer?
Cuando existe insuficiencia venosa crónica y esta progresa, la presión venosa mantenida puede acabar afectando también a los tejidos y a la piel.
Entre las posibles complicaciones se encuentran:
Cambios en la piel
Con el tiempo pueden aparecer alteraciones de color, especialmente una pigmentación marrón o rojiza alrededor de los tobillos y la parte inferior de las piernas.
También pueden producirse inflamación, sequedad, picazón y otros cambios cutáneos asociados a la enfermedad venosa crónica.
Hinchazón persistente
La acumulación de líquido puede hacer que los tobillos y las piernas permanezcan hinchados durante períodos cada vez más prolongados.
Si el edema aparece con frecuencia o deja de mejorar con el descanso, conviene determinar su causa mediante una valoración profesional.
Úlceras venosas
En fases más avanzadas pueden desarrollarse heridas de difícil cicatrización, conocidas como úlceras venosas, especialmente alrededor del tobillo.
Su tratamiento suele requerir seguimiento médico y control adecuado del problema venoso que las origina.
Tromboflebitis superficial
Otra posible complicación es la inflamación y formación de un coágulo en una vena superficial. Puede producir una zona endurecida, enrojecida y dolorosa siguiendo el recorrido de la vena.
Ante la aparición repentina de estos síntomas es importante consultar con un profesional sanitario.
¿Cuándo conviene consultar por las várices?
No es necesario esperar a que exista una complicación.
La presencia de várices acompañadas de pesadez, hinchazón, dolor, cambios en la piel u otras molestias justifica una evaluación médica para determinar el estado del sistema venoso.
Además, una pierna que se hincha repentinamente, especialmente si aparece dolor, calor o enrojecimiento, requiere una valoración médica rápida para descartar otras causas potencialmente importantes.
Un diagnóstico temprano permite decidir mejor
Consultar a tiempo no significa necesariamente que haya que realizar un procedimiento.
La valoración por una especialista en Flebología permite conocer el origen y el grado del problema y decidir qué medidas son apropiadas para cada paciente: cambios de hábitos, seguimiento, compresión cuando esté indicada o tratamientos específicos.
La Dra. Valeria Volpe realiza atención especializada en Paraná y Crespo, con un abordaje individualizado de los problemas de circulación venosa.
Si tienes várices o has comenzado a notar cambios en tus piernas, una consulta profesional puede ayudarte a conocer el estado de tu circulación y actuar antes de que aparezcan complicaciones.
